Sobrevivir a 2020

septiembre 14, 2020 |

Este es un post de Juanjo Bande, colaborador-invitado de Guesty

Para todos va a haber un antes y un después del 2020. Las personas, los comportamientos y la actividad económica no va a ser igual. Algunos sectores saldrán reforzados y otros todo lo contrario.

Vamos a reflexionar un poco sobre lo que puede pasar en el sector del alojamiento y como puede evolucionar la industria hotelera más tradicional comparada con el sector del alquiler vacacional.

En el sector hotelero tradicional es habitual que las empresas recurran a la separación entre la propiedad de los inmuebles y la operativa hotelera. Uno de los principios fundamentales que rige esta separación es proteger el patrimonio inmobiliario frente a los riesgos de la actividad. Pues parece claro que en la situación actual los riesgos se van a materializar en resultados negativos a corto y a medio plazo. Es lógico pensar que la estructura de protección de los patrimonios se active produciendo desapariciones y concursos de empresas operadoras. Así se protegerán los activos de las entidades patrimoniales

Vamos a comparar esta situación con la que existe en el sector del alquiler vacacional. Según los datos que publica Bnbvestor en septiembre de 2020 existen en España 320 mil unidades en alquiler a través de la plataforma Airbnb. De estas 120 mil pertenecen a personas que alquilan una única propiedad y las restantes a 40 mil personas que tienen de media 5 propiedades en la plataforma.

Estos propietarios minoristas no suelen tener estructuras patrimoniales complicadas. Suelen gestionar directamente las propiedades que alquilan y no es habitual que tengan sus propiedades a nombre de sociedades o empresas. En el caso de los propietarios de una sola propiedad es poco común que exista deuda sobre la propiedad, suele tratarse de propiedades familiares o segundas residencias adquiridas como inversión.

Creo que ante esta situación podemos decir que el sector del alquiler vacacional está mucho mejor posicionado para encajar una temporada de baja actividad que el sector convencional. Los propietarios individuales habrán de encajar el descenso o la falta de ingresos de forma individual, mientras que en el caso de las empresas hoteleras más tradicionales se produce una concentración de resultados negativos, del mismo modo que en tiempos de crecimiento se concentran los resultados positivos.

Si se producen paralizaciones de actividad hotelera con objeto de proteger los patrimonios es muy posible que la industria tradicional pierda un terreno frente al alquiler vacacional que ya no pueda recuperar

Juanjo Bande

juanjobande.com

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